El hombre que salvó al mundo

El mundo es muy muy grande 
Y el hombre que lo salvó, lo sabe,
Pero nada le importa.

Canta hasta que le duele el hielo de adentro
pero no le importa.
A veces come hasta llorar de feliz,
Y no le importa.

Se ríe fuerte de un mal chiste,
Llora un rato, cuando se acuerda,
Grita un poco, cuando se enoja.

Y un día de abril toma la micro en mapocho y no vuelve
Lo vemos irse y dice que vuelve,
Pero sabemos que no podrá bajar.

El mundo, ese día, estaba nublado, nublado entero.
La micro se iba, él nos miró para atrás
Y me reí, nos reímos, 
Canté también, y cantamos,
Y me enojé tanto con él,
Que grité y duele todo
Lo que puede doler.

Comimos después, riéndonos
Y nadie nos paró. Le recordamos
Llorando mientras las cucharadas de arroz entraban
Y entraba arroz y la sal salía.

El mundo sigue gris y nublado,
Te extrañamos todos y lloramos,
Pero gracias, gracias por salvarlo.

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